Estropadak: de oficio a deporte

San Sebastián celebra la Bandera de la Concha de regatas a principios de septiembre

Empezaron siendo apuestas entre fornidos remeros de distintos puntos del mar Cantábrico que hicieron de su profesión pesquera una forma de competir con otras embarcaciones. Hoy, las regatas se han convertido en un deporte que atrae a miles de personas y todo un espectáculo que salpica la ciudad de colores y de una sana competencia entre pueblos.

Lo que hoy es un torneo de deportistas, tanto hombres como mujeres, para alcanzar la meta en el menor tiempo posible, antaño era una intensa lucha para alcanzar rápidamente los caladeros de peces en mar abierto y volver deprisa al puerto para participar en la subasta de, sobre todo, anchoas y sardinas. El primero que llegaba a tierra firme era quien obtenía los mejores precios en subasta.

Desde 1879, y con contadas excepciones, San Sebastián celebra todos los dos primeros fines de semana de septiembre la Bandera de La Concha. El jueves anterior a la final se celebra la ronda de clasificación. Las mujeres surcan 1,5 millas, dos largos y una ciaboga; los hombres tres millas, dos largos y una ciaboga. Las siete embarcaciones clasificadas participan, junto con la trainera de San Sebastián, que por ser la anfitriona tiene su lugar garantizado, en las finales de los dos domingos siguientes, con una tanda cada domingo en la competición femenina y dos en la masculina.

Aunque en sus inicios era obligatorio pertenecer a la cuadrilla pesquera de dicha trainera, ese requisito se fue flexibilizando hasta permitir que cualquier persona registrada participe. Son aún los pueblos y ciudades con larga tradición pesquera los que mantienen equipos de este deporte, en el que perduran las dimensiones de las traineras (12 metros de eslora y más de 300 kilos).

Clubes que bordean el mar Cantábrico participan en la Bandera de la Concha, desde Galicia hasta Euskadi. Los ganadores, los que mejor cómputo temporal obtienen en todas las tandas, ondean al llegar a puerto la flamante bandera de La Concha, una enorme tela para cuya creación se emplean cada año 400 horas de trabajo, 8 metros de tela y 10,5 km de hilo.

Foto: Gipuzkoa Kultura